Desde que comenzáramos la andadura allá por 2009 de ofrecer viajes y experiencias privadas en Andalucía, mucho ha cambiado; tanto el perfil del viajero como las tendencias, y por supuesto las circunstancias externas de un mundo globalizado que nada nos hace ajenos y que nos afecta.
En este recorrido, con sus idas y venidas, he conocido a clientes que con los años se convierten en amigos. Charlas por whatsap, llamadas a deshoras para desahogar porque ha tenido problemas con un cliente, anécdotas de las más inverosímiles que darían para un libro, etc. Una de éstas amigas es Adriana Vilas. Ella es una profesional del sector turístico con una agencia de viajes de lujo ubicada en Madrid. Desde sus inicios, además de confiar en nuestra forma de trabajar y de cómo ver el turismo receptivo, se ha convertido con los años en una amiga, donde intercambiamos puntos de vistas sobre el sector y las tendencias, que por circunstancias van transformado el panorama turístico.
Adriana acertó, a mi parecer, con lo que es el concepto a día de hoy de un Viaje de Lujo. Ese concepto actualizado y bajo su experiencia (además de largas charlas de teléfono y whatsapp), le animó a describir este concepto.
¿Pero qué es un viaje de lujo?
Definir lo que es el lujo a día de hoy no es nada sencillo, sobre todo, si analizamos cómo ha evolucionado este concepto a lo largo de la historia.
Hoy en día, no se trata tanto de ostentación o productos de alta gama, sino que más bien el lujo hace referencia a la experiencia, a algo intangible.
El lujo es una concepción, que cada persona vive, siente, con un significado diferente. Lo que es o deja de ser lujo, va a depender de nuestras vivencias y nuestra experiencia personal.
Sin embargo, todo lujo tiene algo en común, se percibe asociado a una experiencia que ha de ser, por encima de todo, única, distintiva, distinta, fuera de lo cotidiano, y, por supuesto, exclusiva.
Hay algo en lo que todos podemos estar de acuerdo y es que este concepto del lujo está asociado a otros términos como calidad, excelencia, diferenciación y exclusividad.

Coco Chanel, afirmó que “el lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad”.
Con esta premisa se puede decir, que más que cambiar el concepto, lo que se ha producido es un cambio en la percepción de lo que es el lujo en sí mismo. Pasando de ser un concepto global a convertirse en algo muy personal y subjetivo.
Para nosotros que trabajamos en un concepto con implicaciones tan personales y se mueve entre definiciones tan difusas, organizar experiencias de viaje basadas en el lujo y en la distinción representa para nosotros siempre un desafío.
Sé que no basta con lo que conocemos, con lo que dicta nuestra experiencia, con la intuición o con el relato que nos ofrecen las tendencias de cada momento. Tenemos que ir siempre un paso por delante.
En el sector nos encontramos de todo, ya que el término ostentación se sigue aplicando, pero la experiencia nos dice que alguien que busca ostentación no le da valor a los términos con los que antes mencionaba.
Otro aspecto fundamental que debatíamos es la DISTINCION:
«El Lujo será que te sientas como un local más en vez de sentirte un turista. Será viajar sin preocuparte de nada, sintiendo que tu viaje se ha diseñado de manera diferente, fuera de lo convencional y de forma auténtica, con exclusividad, en tours y experiencias privados que se diseña con mimo atendiendo al más mínimo detalle.
Para convertir un viaje en una experiencia de lujo, es necesario esforzarse por tocar la fibra sensible, trasladándote a experiencias placenteras, intensas, sensaciones muy agradables».

¿Y para ti, que es un viaje de lujo?
Texto: Miguel A. Gómez y Adriana Vilas
Fotografía: David Martín y Miguel A. Gómez